Por Alberto Granados
Cada nueva entrega de “Bosque de Matasnos en…” es una invitación a sentarnos en mesas donde el vino ocupa el lugar que merece. Restaurantes en los que la bodega se cuida con el mismo interés que la cocina, el producto o el servicio y donde elegir una botella no responde únicamente a acompañar una comida, sino a completar la experiencia gastronómica.
Ese es precisamente el espíritu de esta sección: recorrer diferentes destinos y descubrir restaurantes con personalidad propia en los que los vinos de Bosque de Matasnos encuentran compañeros de viaje entre platos, productos y recetas muy diferentes. Porque un buen maridaje no consiste únicamente en sumar vino y comida, sino en conseguir que ambos se entiendan, se complementen y, en ocasiones, sean capaces de descubrirnos nuevos matices.
“Bosque de Matasnos en…” habla de vinos, por supuesto, pero sobre todo de grandes mesas. De restaurantes donde se disfruta alrededor de una botella, de cocineros que respetan el producto y de profesionales que entienden que la experiencia comienza en la cocina, continúa en la sala y se completa cuando llega el momento de descorchar.
En esta ocasión, nuestro recorrido nos ha llevado hasta Huesca, una provincia con una despensa extraordinaria y una gastronomía que se mueve entre la tradición, el producto local, la alta cocina y el imprescindible fuego de las brasas. Durante varios días hemos podido disfrutar de los vinos de Bosque de Matasnos en cuatro restaurantes muy diferentes entre sí: Taberna El Fosko, en pleno centro de Huesca; Casa Marton, en Sallent de Gállego; Ansils, restaurante reconocido con una estrella Michelin en Anciles; y Asador Galino Pueyo en Tardienta, donde la parrilla se convirtió en una de las grandes protagonistas de nuestro viaje.
Cuatro mesas, cuatro maneras de entender la cocina y diferentes vinos y añadas de Bosque de Matasnos para comprobar, una vez más, cómo cada plato puede encontrar su compañero perfecto en la copa.

EL FOSKO: NUESTRA CASA EN HUESCA
Nuestra primera parada no podía ser otra que Taberna El Fosko, situada en pleno centro de Huesca y convertida en una de las referencias gastronómicas de la ciudad. Al frente se encuentra Víctor San Vicente, recientemente nombrado Embajador de Bosque de Matasnos en Huesca, un reconocimiento especialmente importante por su compromiso y conocimiento de nuestros vinos.
En Fosko cuentan, además, con todas las referencias de Bosque de Matasnos, lo que convierte su mesa en un lugar perfecto para descubrir diferentes vinos y jugar con los maridajes a lo largo de la comida.
De cada uno de los restaurantes hemos destacado algúnos platos significativos y su maridaje, en este caso su espectacular tomate rosa acompañado de cebolla y bonito, una de esas elaboraciones que recuerdan que, cuando la materia prima es excepcional, la sencillez puede resultar insuperable. Para acompañarlo elegimos el blanco Petit Matasnos, un vino que encontró un magnífico equilibrio con la frescura y carnosidad del tomate, aportando matices sin restar protagonismo al producto.

El siguiente pase fue un magnífico foie casero, de textura delicada y elaboración impecable, que encontró en Bosque de Matasnos Etiqueta Blanca 2022 una armonía especialmente acertada. La untuosidad y la intensidad del foie se equilibraron con la frescura, la elegancia y el carácter frutal del vino, mientras que sus notas especiadas aportaron profundidad al conjunto sin restar protagonismo al plato. Una combinación armónica, envolvente y muy bien medida.

El recorrido continuó con una impresionante chuleta preparada a la parrilla, donde cambiamos completamente de registro para abrir una botella de Bosque de Matasnos Edición Limitada 2022. La intensidad de la carne, sus notas tostadas y la presencia de la grasa encontraron en este vino un compañero perfecto, con la estructura y profundidad necesarias para acompañar una pieza de estas características.

Y lo mejor es que este mismo vino complementaría perfectamente con el postre: Un milhojas terminado en la propia mesa mediante un chocolate caliente vertido en el último instante. Un gesto sencillo que añade un punto de espectáculo al postre y que pone el mejor cierre posible a una comida que mantiene el nivel desde el primer hasta el último plato.

Fosko demuestra así que una taberna contemporánea puede combinar producto, técnica y una cierta dosis de desenfado sin perder nunca el hilo de la cocina. Y cuando, además, la bodega acompaña con armonías tan bien elegidas como las de Bosque de Matasnos, la experiencia gana en profundidad y deja ganas de regresar.
ASADOR FOSKO (Calle Coso Alto, 19. Huesca. Teléfono: 974 238 609)
CASA MARTON: PRODUCTO, MONTAÑA Y UN GRAN MALBEC
Desde Huesca capital pusimos rumbo hacia el Pirineo para llegar hasta Casa Marton, en Sallent de Gállego.

Un restaurante familiar, ligado al territorio y al producto, donde tuvimos la oportunidad de disfrutar de algunos de los ingredientes que mejor representan el trabajo que se está haciendo actualmente en la provincia.

En Casa Marton, la tradición no funciona como un simple reclamo decorativo, sino como la base sobre la que se construye toda la experiencia. Los hermanos David y Sandra lideran una etapa renovada del restaurante, en la que la brasa y las carnes de calidad ocupan un lugar protagonista. El comedor, lleno de piezas, fotografías y recuerdos familiares, ayuda a entender la trayectoria de una casa profundamente vinculada al Pirineo y a una forma de recibir que todavía conserva la cercanía de los negocios familiares.
Para esta ocasión elegimos una botella de Bosque de Matasnos Malbec 2019, un vino con personalidad, profundidad y una expresión frutal muy elegante que nos acompañó durante toda la comida. Su equilibrio, la buena integración de la madera y ese carácter envolvente tan propio de la variedad permitieron que se adaptara con naturalidad a los distintos pases, especialmente a las elaboraciones más intensas y a las carnes a la brasa.

Armonizó perfectamente, por ejemplo, con una espectacular cecina de buey de Piritaurus. Detrás de este proyecto se encuentra Juanan Pradel, impulsor de una iniciativa centrada en poner en valor la ganadería y las carnes de calidad en Huesca. La intensidad de la cecina, su profundidad y esos matices propios de una buena curación encontraron un magnífico aliado en el Malbec 2019, un vino con carácter suficiente para acompañar el producto y, al mismo tiempo, prolongar sus sabores en boca.

El mismo vino volvió a demostrar su versatilidad junto a una magnífica chuleta de vaca de Discarlux, donde la potencia de la carne y el trabajo de la parrilla permitieron disfrutar de otra cara del Malbec. Dos productos muy diferentes, pero dos maridajes capaces de demostrar que un mismo vino puede expresarse de forma distinta dependiendo de lo que sucede en el plato.

Casa Marton confirmó así que la cocina de montaña puede mirar al presente sin perder sus raíces. La selección de producto, el dominio de la brasa y esa hospitalidad cercana que define a los negocios familiares construyen una experiencia muy ligada al paisaje pirenaico. Bosque de Matasnos Malbec 2019 acompañó el recorrido con solvencia, adaptándose tanto a la curación de la cecina como a la intensidad de la carne a la parrilla. Un vino con personalidad para una mesa que también la tiene, y una parada que demuestra que en Sallent de Gállego hay mucho más que disfrutar después de contemplar las montañas.
CASA MARTON (Plaza del Valle de Tena, 5. Sallent de Gállego, Huesca. Teléfono: 974 488 251)
ANSILS: EL PIRINEO EN EL PLATO
Nuestra siguiente parada nos llevó hasta Anciles, un pequeño pueblo rodeado de montañas y naturaleza donde se encuentra Ansils, restaurante reconocido con una estrella Michelin y dirigido por los hermanos Iris y Bruno Jordán.
Su cocina habla del valle, de la memoria familiar y de una forma contemporánea de recuperar productos, técnicas y recetas ligadas al paisaje pirenaico. Una propuesta con mucha personalidad que nos permitió disfrutar de otra añada especialmente interesante: Bosque de Matasnos Edición Limitada 2018.
Uno de los platos elegidos fueron sus sorprendentes coles colgades, inspiradas en aquellas antiguas cocinas de montaña donde la col y la calabaza se colgaban cerca de las chimeneas y se cocinaban lentamente aprovechando el calor y el humo. Una elaboración con memoria, producto y carácter que resume muy bien la filosofía del restaurante.

También disfrutamos del cordero, acompañado por una salsa elaborada con el suero del queso del valle caramelizado. Una combinación intensa, profundamente ligada al territorio, que encontró en el Edición Limitada 2018 un contrapunto elegante y complejo, capaz de acompañar la profundidad del plato sin eclipsarlo.

Ansils demuestra que mirar hacia el pasado no significa renunciar a la creatividad. Su cocina recupera sabores y técnicas del Pirineo para trasladarlos a una experiencia contemporánea, y hacerlo con una botella de Bosque de Matasnos sobre la mesa terminó de dar sentido al encuentro.
RESTAURANTE ANSILS (Calle Gral. Ferraz, n°6. Anciles, Huesca. Teléfono: 974 551 150)
GALINO PUEYO: EL JUEGO DE LAS BRASAS
Nuestro último encuentro con Bosque de Matasnos en este viaje por Huesca tuvo lugar en Asador Galino Pueyo, donde nos habían preparado una particular propuesta alrededor de tres productos aparentemente muy diferentes, pero con sorprendentes similitudes entre ellos: el atún rojo, el cerdo ibérico y la carne de vacuno. Una trilogía que invitaba a jugar con las texturas, las grasas y el paso por el fuego, y que nos permitió volver a poner a prueba diferentes vinos de Bosque de Matasnos.
El primer plato que destacaremos llegó acompañado por Bosque de Matasnos Syrah 2021: un lomo de atún rojo marcado a la brasa, con una notable infiltración de grasa y una textura casi cárnica. La intensidad del pescado encontró un magnífico contrapunto en el carácter frutal y especiado del vino, mientras que sus notas ahumadas y su estructura acompañaron con naturalidad el paso por el fuego. La frescura del Syrah ayudó además a equilibrar la untuosidad del atún y a limpiar el paladar, dejando una armonía profunda, elegante y sorprendentemente fluida.

También con el mismo vino pudimos hacer el juego entre atún y vaca madurada, probando en este caso la presa de vacuno a la brasa. El vino se comportó con solvencia ante ambos productos. Una armonía que permitía descubrir cómo una misma copa podía cambiar de registro sin perder equilibrio ni personalidad.

También tuvimos la oportunidad de degustar Bosque de Matasnos Malbec junto a una chuleta de cerdo ibérico. La intensidad del producto, la jugosidad de la carne y los matices tostados aportados por la brasa encontraron un magnífico aliado en la profundidad y el carácter frutal del vino. Su estructura acompañó la potencia del plato, mientras que su frescura ayudó a equilibrar la grasa del ibérico y a prolongar en boca los recuerdos ahumados de la parrilla. Una armonía amplia, sabrosa y perfectamente integrada.

Con la chuleta de vacuno, la elección fue Bosque de Matasnos Edición Limitada 2022, una combinación que volvió a demostrar por qué las grandes carnes y los vinos con estructura se entienden tan bien alrededor de una mesa. Una gran chuleta que puso el broche gastronómico a nuestro recorrido por Huesca.

ASADOR GALINO PUEYO (Calle La Iglesia, 24. Tardienta, Huesca. Reservas: 627 615 708. Reserva previa obligatoria)
CUATRO MESAS, UN MISMO VIAJE
Fosko, Casa Marton, Ansils y Galino Pueyo representan cuatro maneras muy diferentes de entender la gastronomía. Desde una taberna contemporánea en pleno centro de Huesca hasta un restaurante con estrella Michelin en el corazón del Pirineo, pasando por la cocina de producto de Sallent de Gállego y el protagonismo absoluto de las brasas.
En todas ellas encontramos algo en común: el respeto por el producto y una forma de entender la mesa en la que el vino tiene mucho que decir.
A lo largo del viaje, Etiqueta blanca, Petit Matasnos, Malbec y diferentes añadas de Bosque de Matasnos Edición Limitada nos acompañaron en maridajes muy distintos, demostrando que no existe una única manera de disfrutar de un vino. Cada plato, cada producto y cada cocina abren nuevas posibilidades.
Y precisamente de eso trata “Bosque de Matasnos en…”: de seguir recorriendo restaurantes con alma, descubriendo nuevas mesas y comprobando que, cuando cocina y bodega hablan el mismo idioma, la experiencia siempre resulta mucho más completa.