Por Alberto Granados
“Bosque de Matasnos en…” nace del deseo de recorrer esas mesas donde el vino forma parte real de la experiencia gastronómica. Restaurantes que entienden que una buena bodega no es un simple acompañamiento, sino una prolongación natural de la cocina, del producto y de la personalidad de la casa. Espacios donde el maridaje se construye con sentido y donde los vinos de Bosque de Matasnos encuentran su lugar de manera honesta, dialogando con cada plato y aportando matices al conjunto. La sección pone el foco en restaurantes que cuidan el vino con la misma sensibilidad con la que trabajan la cocina o la sala. Casas donde descorchar una botella forma parte del relato gastronómico y donde el vino acompaña la experiencia con sentido.
Porque al final, “Bosque de Matasnos en…” no habla solo de vino, sino de restaurantes con alma y de esa armonía entre copa y cocina que termina dando personalidad a una mesa. No es de extrañar que nuestra próxima visita nos llevara hasta Zahara de los Atunes (Cádiz)

Volver al Restaurante Antonio, en Zahara de los Atunes, siempre tiene algo especial. Han pasado décadas desde que Antonio levantara este proyecto frente al Atlántico, pero sigue emocionando sentarse junto a esos ventanales y dejarse llevar por una cocina donde el mar manda desde el primer vistazo al espectacular escaparate de pescado y marisco. (las vistas desde las ventanas del restaurante)

Esta vez, además, la visita tenía un componente especialmente emotivo. Apenas un día antes, Antonio había cumplido 85 años, acompañado por sus hijos Carlos, Juan Antonio y Alejandro, responsables de mantener viva la esencia de la casa. Una buena excusa para brindar con Bosque de Matasnos…
Su sumiller, Paco Martínez, nos traía las tres referencia de Bosque que tienen en su carta: Etiqueta Blanca 2022, Syrah y Malbec Etiqueta Roja 2019. Buenas referencias para maridar con esta cocina tan apreciada del restaurante Antonio.
Empezamos con Bosque de Matasnos Etiqueta Blanca 2022, un vino que me gusta especialmente para este tipo de cocina. Lo abrimos con jamón ibérico de Huelva y una ensaladilla casera de gambas. Dos platos que parecen sencillos, pero que dicen mucho de una casa. El vino funcionó con naturalidad, aportando frescura y acompañando sin molestar. Justo lo que le pido en este tipo de arranque.

El siguiente paso fue subir un poco el nivel. Con el Malbec Etiqueta Roja 2019 llegó una tosta de tartar de atún con virutas de foie gras. Aquí ya entramos en otro terreno. Más intensidad, más profundidad. Y el vino respondió como debía: sosteniendo el conjunto sin robarle protagonismo al atún, que en Zahara es palabra mayor.

Con el Syrah llegó uno de esos momentos que siempre espero: la fritura. Primero los chopitos luego los boquerones. Bien hecha, ligera, crujiente… y con ese punto exacto que no siempre es fácil encontrar. El vino limpió, ordenó y permitió seguir disfrutando sin saturar.


Y para cerrar la parte salada volvimos al Malbec. En la mesa, unos carabineros con huevos rotos y patatas. Un plato potente, de los que piden un vino con estructura. Y ahí estaba, cumpliendo, sin estridencias, acompañando con sentido.

No podíamos marcharnos sin algo dulce, una buena selección de helados (entre ellos uno de tortas de anís de Inés Rosales), ideal para terminar nuestro Malbec mirando la playa de Zahara…

Antonio sigue siendo lo que siempre ha sido: una casa donde el producto está por encima de todo. Donde el servicio entiende el ritmo y donde la experiencia fluye sin necesidad de artificios.
Y en una mesa así, Bosque de Matasnos encaja. Porque no se trata de destacar, sino de estar. De acompañar. De sumar.
Y cuando eso ocurre, todo funciona.
HOTEL/ RESTAURANTE ANTONIO (Bahía de la Plata, Atlanterra, 1. Zahara de los Atunes, Cádiz)