Por Alberto Granados.
Un vino no se entiende solo en la copa: necesita del contexto, de la mesa y de la historia de quienes lo disfrutan. Con esa idea nace Bosque de Matasnos en…, un recorrido que nos lleva a descubrir restaurantes donde nuestros vinos forman parte del «alma» de la carta. Cada parada es una oportunidad para conocer a sus anfitriones, adentrarnos en su manera de entender la cocina y comprobar cómo nuestras referencias se integran en su relato. En esta ocasión viajamos a Sevilla, donde Nos esperaba Javier Almansa, el propietario del Asador Almansa, que se ha convertido en sinónimo de brasa, excelencia carnívora y buenos vinos…
Algo de historia…
Desde 1993, el nombre de Asador Almansa ha sido sinónimo de calidad y maestría en el mundo de la carne en Sevilla. Su origen se remonta a Ginés, en pleno Aljarafe, donde nació como el proyecto de don Antonio Almansa, un carnicero legendario del barrio de La Alfalfa cuyas piezas eran reclamadas por los mejores restaurantes de la ciudad. De abastecer a paladares exigentes pasó a liderar su propio restaurante, convirtiéndose en el primer asador sevillano en ofrecer grandes chuletones de vaca y buey, adelantándose a una tendencia que hoy parece imprescindible.
La pasión por el oficio se transmitió a la siguiente generación. Su hijo, Javier Almansa, tomó las riendas y recorrió España para aprender de los mejores asadores: Galicia, Asturias, Navarra y, sobre todo, el País Vasco, donde además se formó en el Basque Culinary Center de San Sebastián. Esa experiencia marcó la identidad actual de la casa: una carta que rinde homenaje a la tradición vasca del asado, pero con alma andaluza.
La experiencia: platos y vinos de Bosque de Matasnos…
El primer vino que abríamos era nuestro «buque insignia» el Bosque de Matasnos Etiqueta Blanca 2022, un tinto elaborado con tempranillo, merlot y malbec. En nariz ofrece fruta roja fresca y toques florales, mientras que en boca resulta amable, con taninos pulidos y un final persistente. Ideal para las anchoas imperiales sobre lecho de tomate natural. Un tinto ideal que se adaptó perfecto a ese contraste entre la acidez del tomate y la potencia de la anchoa. Un bocado intenso, donde la salinidad de la anchoa se equilibra con la frescura del tomate.

El siguiente vino que abrimos sería el Bosque de Matasnos Syrah 2020, un vino monovarietal vibrante, con aromas de frutos negros, especias dulces y un fondo balsámico. En boca despliega amplitud y frescura. Lo acompañamos con la ensaladilla casera de bogavante, cremosa, generosa y con el punto de sofisticación que aporta el marisco. El Syrah realzaba tanto la untuosidad de la ensaladilla como la nobleza del bogavante.

Llegaba un bocado exquisito: la morcillita de Burgos con huevecitos de codorniz. Un guiño a Castilla desde Sevilla, con intensidad y carácter. Aquí no había dudas: lo disfrutamos con el Bosque de Matasnos Edición Limitada 2019, elaborado solo en cosechas excelentes con las mejores uvas de tempranillo. Con 96 puntos de Pedro Ballesteros, es un tinto profundo y elegante, que aporta notas de fruta negra madura, cacao y especias. Su estructura acompaña la potencia de la morcilla y encuentró equilibrio en la cremosidad de los huevos de codorniz.

Fuera de carta encontrábamos piparras fritas, de las pocas que van quedando. Un bocado fresco, con ligero toque picante y un perfil vegetal marcado. Aquí el compañero fue de nuevo el Syrah, que con su carácter frutal y especiado que nos dió un contrapunto aromático que realza la vivacidad del plato.

A veces un tinto como el etiqueta blanca de Bosque de Matasnos puede ser el compañero ideal para un pescado. En este caso unos tacos de merluza cántabra rebozada. De carne tersa y delicada, con un rebozado crujiente y ligero. La acidez equilibrada y las notas de fruta roja fresca se fundieron con la textura de la merluza, aportando frescura al conjunto.

También la armonía perfecta para los boquerones al horno con ajo frito, plato fuera de carta, sería el etiqueta blanca de Bosque de Matasnos. Un plato sencillo pero lleno de sabor, donde el ajo potencia la identidad del pescado. El 2022 se mostró como aliado ideal, con su perfil fresco y elegante que limpió el paladar y realzó la delicadeza del plato.

Y para terminar carne, el emblema de la casa. En este caso un lomo de Black Angus (Nebraska). Una carne intensa, jugosa y con el punto exacto de brasa. El maridaje, naturalmente, fue con el Edición Limitada 2019, un vino con cuerpo, notas de fruta negra y taninos finos que acompañaron la contundencia y profundidad del Black Angus.

Y continuamos con el «etiqueta negra» para el postre. La torrija de brioche caramelizada con helado, con textura melosa y un contraste delicioso entre el caramelo y la esponjosidad del brioche. Sorprende como se comporta con los postes el Edición Limitada 2019, demostrando su versatilidad: los matices de cacao y fruta madura encontraron afinidad con el dulzor del postre, creando un maridaje tan inesperado como redondo.

La visita al Asador Almansa de Sevilla nos recordó que cuando la brasa se trabaja con respeto al producto y los vinos saben acompañar con elegancia, la experiencia alcanza otro nivel. En cada plato, en cada copa, se escuchó el mismo idioma: pasión por el origen, maestría en la técnica y fidelidad a una tradición que evoluciona sin perder autenticidad.
ASADOR ALMANSA
Dirección: Calle Albareda, 13
Localidad: Sevilla
Teléfono: 955 648 718

