Un equipo de investigadores del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV), junto con la Universidad de La Rioja y el Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR), ha descubierto que ciertos compuestos naturales del vino tinto —los polifenoles— podrían ayudar a reducir los efectos del Alzheimer.
El estudio, realizado con un vino sin alcohol en modelos animales, demuestra que estos compuestos tienen la capacidad de disminuir la acumulación de proteínas asociadas a la enfermedad y podrían ejercer un efecto protector sobre el cerebro.
Los polifenoles del vino tinto son conocidos por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, pero esta investigación da un paso más: muestra cómo también podrían influir en la comunicación entre el intestino y el cerebro, un eje clave en la salud neurológica.
Además, los científicos observaron diferencias entre machos y hembras en la respuesta a estos compuestos, lo que abre nuevas líneas de estudio sobre cómo la dieta y el metabolismo influyen en las enfermedades neurodegenerativas.
Este trabajo refuerza la idea de que el consumo moderado y responsable de vino tinto, dentro de una dieta equilibrada como la mediterránea, puede tener beneficios que van más allá del placer de una copa: podría contribuir al cuidado del cerebro y la prevención de enfermedades como el Alzheimer.
El estudio ha sido publicado en la revista científica Food Research International y financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) y la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN).