Los pasados 16 y 17 de diciembre, Ribering (Aranda de Duero) acogió dos charlas-coloquio enmarcadas en el Proyecto LIFE Climawin, con un foco muy concreto: cómo asegurar el futuro del sector vitivinícola desde el territorio, integrando sostenibilidad ambiental, viabilidad empresarial y compromiso social.
De la mano de Jaime Postigo, CEO de Bosque de Matasnos y socio del proyecto, se abrió un espacio para hablar sin rodeos de lo que realmente está en juego: la resiliencia del viñedo y de quienes viven de él, la necesidad de innovar con sentido y la urgencia de colaborar para fortalecer la Ribera del Duero como ecosistema económico, cultural y humano.
Dos encuentros, un mismo mensaje: el territorio no es un contexto, es el origen
Construyendo juntos un sector vitivinícola sostenible: territorio, empresa y sociedad
Martes 16 de diciembre | 19:00 h | Ribering
La primera sesión puso el acento en la idea de comunidad: un sector fuerte no se construye en solitario. Se habló de sostenibilidad no como etiqueta, sino como motor real del desarrollo rural y empresarial: empleo, tejido local, relevo generacional, atracción de talento y una relación más coherente entre bodegas, viticultores, instituciones y ciudadanía.
El formato coloquio permitió algo valioso (y poco frecuente): escuchar inquietudes reales, compartir preguntas difíciles y reconocer que la transición hacia un modelo más responsable no es un “extra”, sino parte del trabajo serio de cualquier proyecto vitivinícola con visión a largo plazo.
El futuro del vino se cultiva en el territorio: sostenibilidad empresarial y social compartida
Miércoles 17 de diciembre | 12:00 h | Ribering
En la segunda jornada, el foco se dirigió a la sostenibilidad entendida como estrategia empresarial. La premisa fue clara: el vino del mañana se empieza a cuidar hoy, y eso implica alinear innovación, empresa y sociedad para proteger el valor del territorio vitivinícola.
Este encuentro reunió a bodegueros y productores con una mirada práctica: cómo convertir la sostenibilidad en decisiones (no en discursos), cómo cooperar para amplificar impacto y cómo mantener el equilibrio entre competitividad, identidad y responsabilidad.
Más allá de títulos y horarios, las dos charlas compartieron conclusiones que conviene dejar por escrito:
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La sostenibilidad no es un eslogan: es una forma de gestionar riesgos, asegurar calidad futura y sostener la rentabilidad en el tiempo.El territorio es un activo (económico, social y cultural). Si se degrada, el sector pierde raíz y ventaja competitiva.
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La colaboración ya no es opcional: los retos (clima, mercado, reputación, costes, escasez de mano de obra) no se resuelven cada uno por su lado.
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La innovación tiene que tener propósito: tecnología y nuevas prácticas sí, pero al servicio de un modelo vitivinícola más resiliente y conectado con su entorno.
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Ribera del Duero tiene futuro si se cultiva en comunidad: el vino no es solo negocio; es cultura, paisaje y compromiso con las personas.
Desde Bosque de Matasnos, gracias a todas las personas que asistieron, participaron y aportaron preguntas. Cuando el sector se sienta a hablar con honestidad, se abren caminos: mejor diagnóstico, mejores decisiones y más alianzas.
Si no pudiste venir, pero te interesa formar parte de próximas conversaciones en torno al Proyecto LIFE Climawin y la sostenibilidad en el sector vitivinícola, te animamos a seguirnos y a estar pendiente de futuras convocatorias.