Por Alberto Granados
La sección “Bosque de Matasnos en…” nace con una idea muy clara: recorrer restaurantes donde el vino tiene un papel protagonista en la mesa. Casas que cuidan su bodega, que entienden el valor del maridaje y que han decidido apostar por los vinos de Bosque de Matasnos como parte de su propuesta gastronómica. Mesas donde cocina y vino hablan el mismo lenguaje. En esta ocasión el vino nos lleva hasta Trujillo, una de las ciudades con más historia y carácter de Extremadura. Allí, entre calles empedradas y palacios renacentistas, encontramos Restaurante Alberca, una casa que desde 1997 defiende la cocina extremeña con personalidad propia.
Hoy el proyecto vive una nueva etapa bajo la dirección del chef Mario Clemente, que ha regresado a su tierra tras formarse con cocineros de gran nivel para impulsar una propuesta muy centrada en el dominio del fuego. Su cocina gira alrededor del horno Josper, alimentado con leña de encina de la zona, una herramienta que permite trabajar el producto con precisión y aportar a cada plato ese matiz de brasa que define el carácter de la casa. Una cocina que se ha ganado el reconocimiento de la Guía Michelin que lo distingue con la categoría Bib Gourmand, mientras que la Guía Repsol le ha otorgado 1 Sol, situándolo entre las mesas más interesantes de Extremadura.
En una cocina donde el fuego tiene tanto protagonismo, el vino encuentra un escenario ideal para acompañar la experiencia gastronómica.
Bosque de Matasnos Etiqueta Blanca 2022 en la mesa de Alberca…
Durante todo el menú nos acompañó Bosque de Matasnos Etiqueta Blanca 2022, un vino que volvió a demostrar su clara vocación gastronómica. Fruta madura bien definida, notas balsámicas, madera perfectamente integrada y un tanino fino que le permite convivir con platos sabrosos sin imponerse.
Elaborado en los viñedos de altura de Bosque de Matasnos, en la Ribera del Duero burgalesa, conserva una frescura que resulta especialmente valiosa cuando la cocina se apoya en sabores intensos y en el carácter de las brasas.

Lo primero que llegó fue un caldo de cocido, de esos que te reconfortan y te preparan para lo que llegará…

A continuación llegaron unas croquetas de rabo de toro con boletus y trufa negra, un bocado profundo y lleno de matices que encontró en Etiqueta Blanca 2022 el aliado perfecto. El vino aportó frescura, afinó la sensación grasa del bocado y dejó el paladar preparado para seguir disfrutando del recorrido gastronómico.

Después llegó un plato profundamente ligado al recetario extremeño: las patatas revolconas Alberca que, al presentarse en mesa, sorprendieron por su reinterpretación contemporánea tanto en la técnica como en la estética. De nuevo el vino mostró su versatilidad, aportando tensión y equilibrio a un conjunto de sabor rotundo, afinando la untuosidad del plato y prolongando en boca una sensación gastronómica muy armónica.

Etiqueta Blanca 2022 demostró también con los pescados su notable capacidad de adaptación. Su perfil equilibrado y nada invasivo encontró un buen aliado en el bacalao a la brasa, un plato que permitió apreciar cómo el vino sabe acompañar con solvencia elaboraciones marinas de mayor profundidad y sutiles notas ahumadas.

El momento más carnívoro de la comida llegó con una pluma ibérica especialmente jugosa, de esas que invitan a comer sin prisas y a dejar que el plato se exprese. Ahí el vino sacó su lado más gastronómico, mostrando una estructura bien medida y un tanino pulido que supo acompañar la grasa sabrosa de la carne sin imponerse. El paso por Josper aportaba ese punto de brasa y carácter que el vino recogía con naturalidad, un maridaje que funcionó a la perfección.

El recorrido terminó con un surtido de quesos extremeños, un cierre muy coherente con una cocina profundamente conectada con el territorio. También aquí el tinto de Bosque de Matasnos volvió a encontrar su espacio con naturalidad, acompañando cada bocado con equilibrio y precisión. Un final redondo, de los que invitan a alargar la sobremesa sin mirar el reloj.

Una mesa donde el vino tiene sentido…
En Alberca ha recibido encontramos una cocina donde el producto, el territorio y el fuego marcan el discurso gastronómico. En un contexto así, Bosque de Matasnos Etiqueta Blanca 2022 encuentró un maridaje natural, demostrando una vez más su versatilidad y su capacidad para acompañar cocinas con identidad.
Porque cuando un restaurante cuida su bodega y entiende el papel del vino en la experiencia gastronómica, el resultado es una mesa donde todo encaja. Y en Restaurante Alberca, Bosque de Matasnos vuelve a encontrar uno de esos lugares donde vino y cocina caminan en la misma dirección.