Por Alberto Granados
Iniciamos una nueva entrega de la sección “Bosque de Matasnos en…”, un recorrido mensual por restaurantes que saben cuidar el vino y darle un lugar propio en la mesa. Cada parada es una excusa para comprobar cómo dialogan los platos con los vinos de la bodega, cómo se apoyan, cómo se potencian. Buscamos esa complicidad silenciosa que convierte una comida en una experiencia más completa. Esta vez la ruta nos llevó a la Taberna Vasca Ansorena, un espacio que atraviesa una nueva etapa sin perder su alma. Tras la jubilación de su histórica propietaria, el local ha pasado a manos de la familia Alonso, los dueños de La Bodeguita del Arte, que se han comprometido a respetar la identidad de Ansorena, mientras aportan su propia personalidad.
¿Qué podemos encontrar en Taberna Vasca Ansonera?
La barra, de hecho, se ha llenado de escabeches de elaboración casera (una seña de la casa madre) que conviven con los platos tradicionales vascos que siempre han marcado el rumbo del restaurante. La cocina mantiene esa honestidad que tanto se agradece: guisos reposados, producto noble, sabor reconocible…

Antes de que llegara el primer plato, descorchamos un Bosque de Matasnos Etiqueta Blanca 2022, el vino que nos ha acompañado durante toda la comida. Es un tinto que conozco bien: fruta madura equilibrada por notas balsámicas, madera discreta pero presente y un tanino fino que lo hace versátil sin perder carácter. Elaborado en altura (Bosque de Matasnos es una de las bodegas de más altura de la Ribera del Duero) , conserva frescura y estructura, lo justo para armonizar guisos, verduras y carnes.
El primer bocado fue un escabeche de salmón, uno de esos platos que demuestran la nueva orientación de la barra. Jugoso, con una acidez afinada y un fondo aromático limpio. El vino sostuvo la untuosidad del pescado y reforzó el toque cítrico, un arranque que ya dejaba ver la buena sintonía del maridaje.

Luego llegaron las croquetas mixtas, dos clásicos que nunca fallan: las de jamón ibérico, profundas y cremosas; y las de cocido “de puchero”, donde asoma el gusto de caldo reposado. El Etiqueta Blanca aportó frescura, aligerando la bechamel sin restar intensidad al relleno.

El cardo a la navarra mantuvo la línea de cocina tradicional que Ansorena conserva con mimo: textura firme, salsa con frutos secos y sabor vegetal limpio. El vino acompañó con suavidad, redondeando el plato sin interferencias.

Las albóndigas a la bordalesa fueron pura memoria: salsa oscura, notas ligeramente vinosas, cocción lenta. Aquí el vino encontró un espejo: profundidad, calidez, un final largo que prolongó la intensidad del guiso.

Con el solomillo de vaca llegó el matrimonio natural del día. Carne sabrosa, punto impecable y un jugo que pedía un tinto con entidad. El Etiqueta Blanca respondió con su tanino pulido y un fondo especiado que realzó la carne con elegancia.

En los postres, la tarta de chocolate con nueces y mermelada de frambuesa jugó con contrastes, mientras que la pantxineta de hojaldre reafirmó por qué es un clásico que nunca decepciona. A pesar de no ser un vino de postre, el Etiqueta Blanca sobrellevó el tramo final con dignidad gracias a su fruta madura y su equilibrio.

Bosque de Matasnos en Taberna Vasca Ansorena
Cada mes, esta sección busca mostrar cómo los vinos de la bodega encuentran su lugar en mesas muy distintas. En Ansorena, la historia fue clara: una casa en transición que sabe mantener su esencia, una cocina que respeta lo que importa y un vino que supo integrarse sin estridencias. El Bosque de Matasnos Etiqueta Blanca acompañó desde el primer brindis hasta el último bocado, demostrando que un vino bien hecho tiene la capacidad de adaptarse a la tradición sin perder su voz.
TABERNA ANSORENA
Dirección: Calle de Víctor Andrés Belaunde, 8
Localidad: Barrio de Chamartín. Madrid
Teléfono: 913 440 984